WhatsApp, apunta, es utilizado más que nada desde la perspectiva comunicacional, pero no se ha reflexionado sobre su valor como una herramienta que puede generar comunidades de aprendizaje, diálogo o espacio alternativo para ir solventando dudas en la par

WhatsApp es utilizado desde la perspectiva comunicacional, pero no se ha reflexionado sobre su valor como una herramienta que puede generar comunidades de aprendizaje, diálogo o espacio alternativo para ir solventando dudas en la parte formativa. Foto: Pixabay

¿Qué tipo de padre es usted en el chat del colegio de su hijo?

Mariela Rosero

Los perfiles o personalidades del padre de familia se ponen de manifiesto cuando se crea el chat de WhatsApp del grado. Por eso en algunos planteles educativos, incluso se los ha prohibido; y en otros las autoridades saben que existen pero prefieren dejar que sean los representantes de sus alumnos que decidan usarlo como mecanismo de comunicación.

Unos, dicen los consultados, son los padres intensos, que parecieran estar pegados al teléfono celular y contestan cada mensaje o que al menos una vez al día o mínimo tres por semana interactúan y no solo con temas relacionados al colegio; envían cadenas, alertas que incluso son noticias falsas y hasta desean feliz cumpleaños a los niños del salón. Otro extremo es el del padre o madre que jamás responde, ni así le pidan directamente una opinión, cuando se está tomando una decisión o le recuerden que debe pagar una cuota.

Cristina Tapia es psicóloga del Centro Crecemos. Así que cada año lectivo se entera de 'novedades' provocadas por este canal de comunicación, que ayuda a padres que cada vez tienen menos tiempo disponible. Pero que no puede reemplazar la cita personal, el diálogo directo con el maestro, para consultar cómo avanza el hijo.
En algunos casos, cuando el profesor no es parte de los grupos de WhatsApp, los padres deciden crear un chat alterno, comenta Tapia. Eso podría ser de gran ayuda, para pasarse informaciones, mantener en contacto a un grupo de padres. Pero a veces -señala- termina en malentendidos, que hace que la pelea no solo llegue a la mesa del Director o Rector sino a la oficina de un abogado. Por eso recomienda no olvidar el fin de contar con uno de estos sistemas.


¿Qué tipo de comunicaciones se deberían dar a través de un chat de padres de familia? Información sobre listado de eventos, con fechas y horas, a realizarse en el año lectivo. Nuevas normas sobre pagos en el colegio; reglas para retirar a los niños, cambios de horario de entrada y salida de los estudiantes. Y muy, pero muy de vez en cuando, una consulta de una madre cuyo hijo no entendió o no copió cuál es la tarea.
"Hay una delgada línea, no se debe abusar del WhatsApp, facilitando las cosas al hijo, haciendo que no se responsabilice de copiar sus tareas o de estar atento a la indicación de la maestra", recomienda Cristina Tapia.

Para ella también es importante que el padre de familia no pierda la perspectiva sobre el espacio público en el que emite un comentario sobre la actuación de un maestro o el comportamiento de un compañero de su hijo. Si hay una queja es mejor que el padre o la madre hagan una cita y hablen en el colegio. No pueden ventilar situaciones tan personales en ese chat.

Andrés Hermann coordina la maestría de Pedagogía en entornos digitales de la Universidad Indoamérica y es especialista en nuevas tecnologías. Para él estos problemas se solucionan con una decisión del establecimiento educativo. Hace falta, dice, que cada centro tenga un protocolo de manejo de redes sociales o comunidades de aprendizaje digitales.

Aún las instituciones educativas -comenta Hermann- no han logrado empoderarse del manejo de tecnologías; unas ya lo hacen, pero de modo tradicional, con el uso de herramientas para subir tareas o notas, y más aspectos relacionados más con lo administrativo. Otras van más adelante y ven a ese entorno digital como espacios en los que colocar materiales de aprendizaje, actividades formativas, herramientas propias de la web 2.0 más vinculadas con blogs, también WhatsApp.

El WhatsApp, apunta, es utilizado más que nada desde la perspectiva comunicacional, pero no se ha reflexionado sobre su valor como una herramienta que puede generar comunidades de aprendizaje, diálogo o espacio alternativo para ir solventando dudas en la parte formativa. "Las instituciones, los profesores y los coordinadores de área y tutores debieran reunirse para armar un pequeño plan sobre el uso responsable de estas herramientas, un protocolo. Así evitan que se vuelvan espacios de divergencia".