El `sharentig’ es una tendencia que se posiciona con el auge del uso de las redes sociales por parte de padres de familia para compartir la cotidianidad de sus chicos con todo el mundo, a través de redes

Imagen referencial. El `sharentig’ es una tendencia que se posiciona con el auge del uso de las redes sociales por parte de padres de familia para compartir la cotidianidad de sus chicos con todo el mundo, a través de redes. Foto: Pixabay

padres conectados

Campaña muestra riesgos de publicar fotos de hijos en el regreso a clases

En Sierra y Amazonía arrancó el ciclo escolar 2019-2020. Y en redes sociales, así como en estados de WhatsApp, abundan fotos que los padres comparten de sus hijos, con su uniforme nuevo, listos para empezar un año más.

El `sharentig’ es una tendencia que se posiciona con el auge del uso de las redes sociales por parte de padres de familia para compartir la cotidianidad de sus chicos con todo el mundo, a través de redes. La palabra proviene de la unión del verbo ‘to share’ (compartir) y la palabra parenting (crianza).

Christian Espinosa es especialista en manejo responsable de redes. Hace cuatro años vio el incremento de esta tendencia en Ecuador y los peligros a los que se exponen los chicos, debido a lo que sus padres comparten en sus redes sociales.

Por eso inició la campaña Piensa antes de publicar, dirigida a la comunidad educativa: estudiantes, padres y profesores, para el uso adecuado de la imagen de los alumnos en las redes sociales, especialmente en Facebook, Instagram o WhatsApp.

Gran parte del enfoque, explica Espinosa, se centra en los padres de familia, que son quienes con toda libertad publican fotos de sus hijos, sin pensar cómo esas fotos pueden afectar a los chicos en el presente o el futuro, señala el experto.

Video: Peligros de publicar fotos de hijos en el regreso a clases, en redes sociales

Peligros de publicar fotos de hijos en el regreso a clases, en redes sociales

Espinosa señala que existen denuncias de madres de familia, debido a que compañeros de sus hijos usan las fotos, las convierten en memes que circulan en grupos y se dedican a ridiculizar a los estudiantes. Eso –asegura– incluso ha llevado a que se tenga que cambiar a los chicos de colegio. Lo mismo pasa con los recuerdos de Facebook, cuyas fotos se pueden bajar para uso inadecuado.

En su versión digital, El País de España publicó que, según Pew Research, el 59% de menores sufrió ciberbullying por una foto ridícula subida por sus padres.

Los chicos no tienen privacidad porque antes de tener redes ya la perdieron, dice el especialista en manejo responsable de redes. “Luego ¿cómo les enseñas a usar bien su identidad digital si tu eres el primero en exponerlos?, cuestiona a los padres.

La exposición –señala– da pistas sobre la ubicación del colegio a pederastas o maleantes, cuando los padres suben fotos de los chicos con su uniforme.

De hecho, el diario español advierte en su publicación que si alguien toma la imagen del menor de las redes puede simular que está en peligro y reclamar un rescate. Otra práctica posible es la suplantación de identidad en redes o que se robe la identidad de un bebé cuando padres anuncian su nacimiento, añadiendo la fecha.

Entre lo que no se debe hacer, Christian Espinosa menciona las fotos de perfil en cualquier red social. En ellas –dice– hay que evitar que aparezcan los hijos, ya que es la foto más pública que hay, a la que tiene acceso cualquier persona, incluso desconocida.

Parte de la prevención –explica– radica en entender que las redes sociales son “plazas publicas”. Espinosa las compara con la calle y pregunta a los padres ¿Le gustaría tener la foto gigante de su hijo en la calle o en la entrada de la casa colgada? En el caso de las redes –reflexiona– “no es una exposición local, sino global”.

En el 2015, dos holandeses quisieron señalar este problema y los riesgos que corren los menores, al lanzar una colección de tazas con fotos de niños, tomadas de la red. La marca se llamó Koppie Koppie.

Según un estudio de la empresa de seguridad en Internet AVG, tres de cada cuatro menores de dos años tienen fotos online, anota El País. Los datos se obtuvieron de ciudadanos de 10 países (Estados Unidos, Canadá, Alemania, el Reino Unido, Francia, España, Italia, Australia, Nueva Zelanda y Japón).

Los progenitores de niños menores de 6 años –anotó el medio español– suben 2,1 informaciones a la semana sobre estos, según un estudio con información de 1 300 padres estadounidenses de la aplicación Babysitter. Entre los 6 y los 13 años hay un descenso a 1,9 informaciones por semana. Cuando el menor cumple 14 años, el ímpetu se reduce a menos de una vez a la semana.

El especialista ecuatoriano ha capacitado a más de 5 000 personas en más de 30 colegios en Quito, Ambato, Santo Domingo, Ibarra y Riobamba. Hace énfasis en prácticas responsables en el inicio del año escolar pero también en el transcurso del mismo.

Los padres –asegura– creen que nunca va a pasar nada porque ellos no vivieron estos riesgos en su generación. Explica que esa brecha hace que pierdan la conciencia de lo que sus hijos viven en la actualidad. “Lamentablemente mientras no llegue el problema no se concientiza”.

Por eso Espinosa plantea la necesidad de que una realfabetización digital forme parte de las mallas curriculares para que, por ley, los docentes se formen en estos temas y haya una capacitación permanente.

Entre las medidas básicas de prevención, como parte de la campaña Piensa antes de publicar, Espinosa insta a los padres de familia a no subir fotos públicas y revisar la configuración para que, en el caso de que aparezcan sus hijos, solo los familiares las puedan ver.