Fanny Alencastro ha dedicado algunas décadas a trabajar con niños con altas capacidades.

Fanny Alencastro ha dedicado algunas décadas a trabajar con niños con altas capacidades. Foto: Cortesía

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Fanny Alencastro: 'Niños con superdotación tienen necesidades educativas especiales'

Mariela Rosero

En Ecuador, 31 chicos con superdotación están identificados, según datos de la Subsecretaría de Educación Inclusiva, hasta febrero del 2019. Doce de ellos estudian en el sistema público. Educacción conversó con Fanny Alencastro, quien con su Fundación Sueño Mágico, ha trabajado alrededor de 30 años con niños con altas capacidades. Y en los últimos meses ha estado en centros especializados en Estados Unidos, para conocer de cerca esta experiencia.

¿En Ecuador, en el sistema educativo, maestros y directivos están capacitados para identificar la superdotación?

Algunos profesores creen que la superdotación es resultado de la estimulación, de alguna forma exagerada, que padres con dinero pueden dar a sus hijos. Y no es verdad. El 2% de la población, por lo menos puede tener superdotación. Gran cantidad de niños con superdotación deben estar en familias con menos recursos. El problema es que no han sido identificados.

¿Qué tan grave es eso?

Es atentatorio a los derechos del niño porque no se le brinda ninguna oportunidad.

¿Algunos profesores y autoridades de planteles no ven a la superdotación como una necesidad educativa especial?

Esos niños tienen derecho a la inclusión, sí tienen una necesidad educativa especial y no se trata de que le hagan ayudante del profesor y que reparta las hojitas, para que se entretenga y no se aburra; eso no les permite desarrollar las capacidades y es injusto para un niño con ese talento.

¿Qué tan lejos está el país de dar a estos niños el trato que ellos requieren?

Lejos. He dedicado algunos años de mi vida a trabajar con estos niños. Son 30 años de mis 72. Empecé al saber de la superdotación de mi hijo, Juan Pablo Albán. Pero hasta ahora algunos de los niños con superdotación son víctimas de falsos diagnósticos de déficit de atención combinado con hiperactividad. Por eso es importante que se les apliquen pruebas para confirmar el diagnóstico. En otros países, estos niños son vistos como la esperanza de desarrollo de sus países, como el futuro.

En Ecuador desde agosto del 2016 existe un acuerdo ministerial que garantiza derechos de los niños y adolescentes con superdotación, por ejemplo se habla de la aceleración. ¿Cuánto ayuda?

He visto que les aceleran (saltar un grado) un año o dos máximo. Pero no es suficiente, se requieren enriquecimiento en las materias, es decir mayor profundidad en los contenidos, para que no se queden con vacíos. Y que sean parte de más actividades, según sus intereses.

¿En otros países cómo se trata estos casos de altas capacidades?

Conozco de cerca la experiencia de Estados Unidos. Incluso en los últimos meses hice una observación en centros que trabajan con estos niños. Allá valoran infinitamente las altas capacidades. Incluso buscan identificarlas desde cuando son bebés. Que un bebé no concilie el sueño fácilmente puede ser un indicio, empiezan a llorar y se les ofrece estímulo, algo novedoso y se calman porque ellos se interesan por conocer más.

¿Cómo se trabaja con estos niños en Estados Unidos?

Se les hacen pruebas pero no solo de cociente intelectual, son más integrales. Y se los trata de forma individual, hay clubes de niños con altas capacidades y de padres, programas de aceleramiento, enriquecimiento curricular y extracurricular, se les brinda facilidades para que aprendan otros idiomas como mandarín.

¿La superdotación es igual a éxito académico?

No necesariamente. Los niños superdotados tienen la capacidad de comprenderlo todo, rompen estructuras, rompen reglas y eso no les agrada a algunos profesores. Son niños que siempre están cuestionándose y buscan las explicaciones, necesitan flexibilidad. Hay que ponerse en los zapatos de estos niños, para así ver el mundo desde donde ellos lo ven. La superdotación es una forma de pensar y sentir muy diferente. A veces no se sienten parte del grupo.

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