Un grupo de estudiantes de la escuela Carlos Aguilar crearon cuentos sobre el respeto a los seres vivos. El taller se llama Club de Lectura. Crédito: Valeria Heredia/ Educacción.

Un grupo de estudiantes de la escuela Carlos Aguilar crearon cuentos sobre el respeto a los seres vivos. El taller se llama Club de Lectura. Crédito: Valeria Heredia/ Educacción.

Mochila

El Club de Lectura motiva a los niños escritores de Cumbayá

Valeria Heredia

Flores, animales y personajes fantásticos son algunos de los protagonistas ideados por los estudiantes de la Escuela Carlos Aguilar. Se trata de uno de los proyectos emprendidos en el plantel educativo, localizado en la parroquia rural de Cumbayá. En total hay 22 talleres, en los que se abordaron temas relacionados con el deporte, el arte, la cultura, la gastronomía y el reciclaje.

La investigación es uno de los pilares para crear sus cuentos. Así lo explica María Elena Ordóñez, representante del exprograma infantil Arcandina. Por ejemplo, en las historias de animales como El oso y el cóndor y El tiburón martillo, sus autores investigaron la forma de vida de cada uno de los animales, su alimentación, hábitat e incluso, novedades como una guardería de tiburones de esta especie.

En esta actividad, la mayoría de los casi 12 chicos decidieron elaborar cuentos de animales. Su objetivo: entregar el mensaje sobre la protección de los seres vivos y de la naturaleza.

Las ideas salieron de las experiencias de los niños y las fortalecieron durante todo el año lectivo (casi 200 días laborables).

En la institución educativa hay un huerto y de una de las flores salió la historia de Mírame Linda o La Plantita Suspirosa.

Las mascotas también son parte de los cuentos de este grupo de pequeños escritores. Tratan de las relaciones entre humanos y animales y, sobre todo, del respeto a cada una de las especies. El mensaje es que si son animales silvestres no son mascotas.

Los chicos se metieron en el rol de escritores. Sacaron varios borradores y leyeron varios temas.

Tatiana Barbosa, de 10 años, escribió la historia de Mírame Linda. Su cuento trata sobre la amistad entre una flor y una chica. La confianza, el tiempo y el olvido también son parte de la trama.

Otra de las escritoras es Angelina Semerene. Ella escribió el cuento La Vida es la Naturaleza. Habla de cómo las redes sociales influyen en la vida de las familias. En cada página se aborda la problemática de los jóvenes y su vinculación con la tecnología.

A ella le gusta mucho leer. No había intentado escribir pero ahora que lo hizo no piensa parar, asegura la niña de 10 años.

Los cuentos de los chicos fueron elaborados en formato A3. Utilizaron materiales escolares y reciclados. Para la presentación, los chicos escritores se disfrazaron de sus personajes y se divirtieron mostrando su talento.