Los dos alumnos del Liceo Campoverde ya tuvieron el primer acercamiento de estudio en Estados Unidos. En julio viajaron a Massachusetts para seguir un programa de verano

Los dos alumnos del Liceo Campoverde ya tuvieron el primer acercamiento de estudio en Estados Unidos. En julio viajaron a Massachusetts para seguir un programa de verano. Foto: Galo Paguay / EDUCACCIÓN

MOCHILA

Emociones y retos de dos becarios del programa Opportunity

Valeria Heredia

Juan Diego Palacios y Juan Martín Samaniego tienen mucho en común. Ambos son estudiantes del tercero de bachillerato del colegio Liceo Campoverde. Los dos tienen un destacado récord académico y son los flamantes becarios del programa Opportunity Program de Comisión Fulbright.

Su historia empezó en enero pasado. Los chicos postularon y siguieron el proceso, que duró cerca de cinco meses. Los becarios deben tener un puntaje alto y el deseo de estudiar en el sistema de Estados Unidos.

Para acceder a la beca, los jóvenes tuvieron que pasar por varios filtros: entregar ensayos, revisión de su récord académico, pruebas de matemáticas e inglés y además entrevistas. Todas las superaron.

Palacios reconoce que durante el proceso sintió nervios, ya que no recibió noticias inmediatas. “Los correos llegaban al mes o más”.

La noticia de que alcanzaron esta beca los llenó de alegría, también a sus familias. Lo primero que hizo Samaniego es llamar a su padre y contarle de su logro. Todos se emocionaron. Para él, su familia es un pilar importante en su vida. Su papá, por ejemplo, le enseñó a esforzarse para conseguir sus sueños.

El joven recuerda que desde pequeño le hablaron de alcanzar metas por méritos. “Tenía que ganarme una beca del 80% o más para ayudarme con el resto”. Así lo hizo. Él se esforzó en sus deberes y lecciones.

Además tuvo la inspiración de su hermana, quien ya ganó una beca para estudiar en Estados Unidos.

Un viaje lleno de experiencias

Los dos alumnos del Liceo Campoverde ya tuvieron el primer acercamiento de estudio en Estados Unidos. En julio viajaron a Massachusetts para seguir un programa de verano. El objetivo fue que los becarios aprendan a redactar ensayos y estructuras y que se acostumbren a rendir exámenes en inglés. Además aprendieron sobre la cultura norteamericana.

Pero, lo que más les marcó de ese viaje fue la diversidad cultural y la cantidad de personas distintas con las que compartieron esta travesía. En esa ciudad, los ecuatorianos se reunieron con chicos de otros países como Japón y Guatemala. Tuvieron la oportunidad de conocer costumbres, tradiciones, comida y forma de vida de sus compañeros. El curso duró un mes.

Palacios relata que la última semana fue la más complicada porque debían volver a sus países. “Fue muy triste, incluso, algunos lloramos porque llegamos a ser buenos amigos”.

Grandes retos

Palacios y Samaniego ya piensan en el futuro. Ambos se preparan para rendir las pruebas, que les permitirán escoger una carrera y una universidad. Ellos tienen ya una lista de entidades educativas en la costa este de Estados Unidos.


El objetivo: convertirse en unos ingenieros civiles o mecánicos. En diciembre conocerán la institución que les acogerá durante casi cinco años. Eso sí, desean estudiar juntos, ya que los dos comenzaron este reto y seguro lo terminarán con éxito.

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